Inteligencia de laucha
Mis papás dicen que soy una laucha. No por la definición en sí, sino porque uso mi inteligencia para salirme con la mía (o intentar al menos), incluso simulando otras acciones para que parezcan “buenas” o al menos “accidentes”.
En la noticia anterior explicaba cómo usaba la visión periférica para mirar cosas de interés mientras simulaba hacer otras cosas. En estos últimos días no sólo mejoré en ese aspecto, sino que empecé a simular y muy bien (ya hubo indicio cuando tiré la caja de cds de Papá).
Hace unos días, en la casa de la abuela Isabel tenían en unas repisitas a la altura de mi mano, unos objetos maravillosos para mí, pero prohibidos de tocar por mis papás (adornos, souvenires, etc). Ese día en particular, me llamó la atención una botellita plástica de alcohol en gel, pero cuando la quise toca, Mamá me retó nuevamente. Habiéndose distraído unos segundos y pasado un tiempo, Mamá fue a ver si había hecho caso… pero la botellita había desaparecido completamente.
Buscaron en dónde la podría haber dejado, pero no pudieron encontrarla. Viendo que yo tampoco la tenía (sólo portaba una cara de “dulce angelita” bienhechora), olvidaron pronto el hecho, ya la encontrarían más adelante…
Llegó la hora de irnos y me dí cuenta de eso. Automáticamente fui al costado de una minicamita armada en la cocina de la abuela (para cuando me agarra sueño poder darme una siestita ahí)… y saqué del costado la botellita plástica que había escondido ahí para llevármela a casa! De más está decir que todos quedaron sorprendidos y riéndose por mi ocurrencia y memoria. Pero pese a eso, no me la dejaron llevar!!
Hoy mismo, habiendo venido el abuelo Gabriel a buscarnos para ir de visita familiar, tuve una ocurrencia parecida.
La lámpara del techo de la pieza de Papá dejó de funcionar y, habiéndola cambiado dos veces, seguía sin andar, por lo que quedó para más adelante ver cuál podría ser el problema. Entonces, colocaron un velador a la altura del piso (para que no moleste el reflejo en el monitor).
Habiendo visto ese artefacto nuevo al alcance de mi mano, comencé a ingeniármelas para poder llegar a él. Mucho más, teniendo en cuenta que quedaba de paso entre el comedor y donde Papá se sienta en su pieza.
Las dos primeras pasadas las hice a velocidad normal, mirando un poco de reojo al velador pero haciendo creer que era algo normal para mí. Como yo veía que Papá estaba constantemente mirándome (ya había adivinado mi intención por adelantado), seguí un poco más con el “teatro”. Después, comencé a aminorar la marcha en las cercanías del velador, pero sin agacharme ni mirarlo directamente. Pero entonces, un juguete llegó a mis manos…
Agarré un colgante-sonajero largo y salí a recorrer el camino otra vez. Nuevamente, aminoré un poco la velocidad, pero fui directamente hacia Papá para mostrarle mi adquisición. Una vez hecho ésto, me dí la vuelta y dejé caer el juguete. Me agaché y me quedé mirando fijamente al velador que estaba a pocos pasos de mí, pero mientras con mis manos levantaba el juguete. Una vez que lo agarré, me paré otra vez y (oh, casualidad), se me “cae” justo frente al velador. Simulé mirar el juguete mientras me agachaba, pero una vez llegué al piso, lo miré directamente mientras mis manos se dirigían rápidamente a la lámpara que hace tiempo perseguía.
Papá ya había visto y adelantado la escena, por lo que ya estaba detrás de mí retándome, ayudándome a pararme y sonriéndose. El abuelo también me había visto (estaba sentado en el comedor) y también se reía.
Mis papás dicen que estoy así todo el día: siempre buscando alguna forma de sacar ventaja y lograr llegar a las cosas que me prohíben. Será tan así?…
[Hoy tengo 1 año y 3 meses]





