Una semana médicamente complicada

El viernes yo había estado un poco molesta, pero por la tarde del sábado, empecé a levantar unas líneas de temperatura (no lo suficiente como para alarmarse).

También ese día por la tarde, yendo hacia la casa de la abuela Alba (veníamos de la casa de mi primita, a quien Mamá le estaba haciendo las tarjetas de su primer año y bautizo), a Mamá se le cerró un carrito que le prestó la tía Eliana conmigo dentro. A mí no me pasó nada, pero mami pisó una mata de pasto (que estaba húmeda porque había llovido) con tan mala suerte que patinó y se torció el pie. Luego de la hinchazón y la visita a dos hospitales con el tío Gabriel, le dijeron que se había esguinzado. No era grave como para operación o yeso, pero le recetaron mucho reposo por unos días (cosa que no está cumpliendo…).

Por mi parte, hasta la mañana del lunes yo seguía con un poco de fiebre, pero no demasiada. Pero por la tarde temprano, tuve una levantada que sobrepasó los 38,5. Mamá llamó al pediatra, pero estaba de vacaciones. Entonces nos fuimos hasta el Santa Isabel a que me vieran.

Allí, la doctora dijo que tenía un cuadro viral y que tenía algunas ampollitas en la garganta. No había remedios para eso, sólo antipiréticos y aliviadores de los síntomas hasta que se pasase la enfermedad. Estimaban que al día siguiente la fiebre ya tendría que remitir para empezar la curación total. Mis papás ya me estaban medicando desde el domingo. Luego de un llamado al pediatra (quién nos atendió el celular inclusive estando de vacaciones), dijo que era común eso y que no revestía peligro. Había que esperar.

El martes seguí casi con la misma fiebre, por lo que mis papás hicieron uso del combo ibuprofeno-paracetamol cada 4 horas junto con aplicaciones de paños fríos en la cabeza. Los tres surtían buen efecto y la fiebre remitía unas horas al menos. Pero el martes, mi situación empeoró…

A eso de las 4 AM, Mamá le dijo a Papá (nosotras estábamos durmiendo, pero ellos se comunican por SMS en esos casos) que llevara paños fríos porque yo tenía fiebre otra vez. El termómetro llegaba a los 39 grados. Luego de la aplicación de esos paños y de uno de los antitérmicos, me bajó unas líneas y volví a dormir.

Pero poco tiempo después volvería a lo mismo… y ya con el antifebril en mi cuerpo. Aunque hubo un cambio: ahora temblaba descontroladamente. Una nueva aplicación de frío no surtió efecto alguno y yo lloraba y balbuceaba cosas inentendibles. En ese momento, el termómetro tocó los 40,1 grados casi de golpe. Fue momento de llevarme a la bañera para mojarme con agua templada. Casi inmediatamente la temperatura remitió casi a valores normales, aunque pocos minutos después, nuevamente subiría algunas líneas. Era hora de otra visita al hospital.

A las 7 AM fuimos con Mamá (Papá estaba despierto, pero con unos dolores intestinales que no lo dejaron salir) al Santa Isabel para que me viesen nuevamente. Mientras estábamos en consulta, Papá la llamó a Mamá y (luego de investigar en internet) le dijo que le consultase al pediatra si lo que tenía podía ser Herpangina. El galeno escuchó y cuando cortó le preguntó si era un diagnóstico médico que me habían dado con esa enfermedad. Mamá le dijo “No… era mi marido” y el pediatra le dijo “Decile que tiene razón”.

La Herpangina (como su nombre lo indica) es una mezcla de herpes con angina. El culpable es un virus (Coxsackie), por lo que los antibióticos no surten efecto. Produce fiebre de hasta 41 grados, generalmente súbita, falta de apetito, dolores musculares, dolores de cabeza y de estómago, dolor de garganta (a veces con ampollas hasta la parte anterior del paladar) y algunas veces también manchas o sarpullidos en la piel. Lo único que puede hacerse es esperar a que se pase, aliviando los malestares mientras dure.

Pero Herpangina no era lo único que tenía. El pediatra de turno también vió que tenía placas en la garganta (angina, a secas). Dijo que al estar la garganta inflamada por los virus, quedaba más expuesta a bacterias y a otros virus (además del decaimiento del sistema inmunitario, que me hacía propensa a agarrarme cualquier cosa). Entonces tenía ambas enfermedades: una se curaba sin antibióticos y comiendo cosas frías, la otra se iba con antibióticos y sin frío… Si vamos a hacerla complicada, vamos a hacerla bien ;-)

Ahora entonces tengo dos antifebriles para tomar cada tres horas cada uno en rotación, más la amoxicilina (antibiótico) cada 8 horas. Hace unas horas levanté otra vez 39 grados y nuevamente un baño me alivió. Luego comimos los tres (no demostré mucha inapetencia estos dos últimos días) y nos tiramos una siestita con Mamá (que tampoco pudo dormir en un día y medio).

Habrá que esperar como evoluciona todo. El virus debería estar por irse para poder centrarme a combatir a las bacterias. Pero nunca se sabe porque a veces se potencian, por lo que mis papás van a tener que estar muy atentos estos días. Eso también está retrasando mi inscripción en la escuela, ya que ni Mamá ni yo podemos visitar a la maestra (y esperamos no perdernos la primer reunión de padres). Yo, espero con ansias que se me vaya la fiebre de una vez y pueda volver a dormir y jugar como siempre.

[Hoy tengo 1 año, 8 meses y 11 días]

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Esta entrada fue publicada el Miércoles 25 Febrero 2009, 15:47 bajo la categoría 1-2 años, Mi Salud/Cosas Médicas, Mi Vida Diaria, Problemas. Puede seguir las respuestas a esta entrada a través de RSS 2.0 feed. Puede dejar un comentario, o hacer trackback desde su propio sitio.

3 Respuestas a “Una semana médicamente complicada”

  1. Gore Dice:

    Que mala racha

    =( mejorense todo pronto.. que a mamá ya no le duela su tobillo, que papá mejore del estomago y que Victoria se cure pronto con las medicinas para que siga jugando como siempre pronto.

    Toda la buena vibra para ustedes =)

  2. Javi Dice:

    Querida amiga, antes de nada disculparme por mi silencio pero en casa estamos pasado una mala racha, que deseo que pronto se pase. Lamento que tú tb estes pachucha, yo empecé con un virus que me atacó a las vías respiratorias y esta semana se me ha trasladado al estómago y me ha producido una gastroenteristis. Así que se por lo que puedes estar pasando. Ten mucho ánimo, yo por lo menos me lo tomo con así, con alegría y buen humor, yo puedo con las molestias. Bueno encanto deseando que te recuperes pronto, se despide con mucho cariño Javi

  3. Recuperándome de todo » El Diario De Victoria Dice:

    […] indicaría que la Herpangina ya está erradicada, aunque restaría ver la angina común como marcha (sigo con los […]

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